sábado, 28 de mayo de 2016

Alas para un soñador

Autor: Henry Castellanos.


Eres el tren que llega al lugar donde nunca he podido ir.
Yo soy el pasajero con el boleto para abordar y que va tarde.

Eres una idea poética.
Yo soy el que posee la tinta y el papel de arroz.

Eres una ciudad helada.
Soy primavera andante.

Eres una canción de cuna que lleva a la infancia.
Yo soy el adulto aburrido que vive jodidamente con ira.

Soy el verso jamás leído,
la gota de agua que no se desprende del tejado,
la fiebre que no me deja vivir.
Soy pasado estancado,
soy una canción sin melodía.

 y tú, tú eres...

 La lectora apasionada,
el viento que mueve y desprende la gota de agua del tejado,
la medicina que devuelve al estado de bienestar.
Eres presente que camina,
eres la sinfónica más hermosa.

Somos, amor mío, el te quiero que se hace difícil pronunciar.



   

"El borrador de nuestra historia"

En tus palabras escondías mil silencios,
en tus silencios escondías mil sueños.
En tus besos un adiós anticipado,
en tus despedidas un te quiero y un te necesito,
pero también necesito descubir lo que era antes de que fuerámos uno.
Nunca imaginé que el amor pasara por tus carnosos labios.
Aún hoy me pregunto que fue de esta historia tan fugaz, tan real, tan inesperada.
Aún me preguntó dónde se quedó y en qué momento se perdió todo esto, todo lo que éramos.
Quizá empezara a perderse en el mismo momento en el que yo me perdí en la inmensidad de tus ojos y poco a poco fui reduciendo momentos para mí para tener momentos compartidos que nunca acabaron llegando.
El amor es tiempo, tiempo juntos pero también tiempo por separado.
Tiempo para echarse de menos. Para echar en falta tus manos sobre mi pelo, tus besos en mi oído, tus tontas formas de decirme te quiero.
Somos como el escritor que varía mil veces la historia de su cuento, acumulando papeles arrugados en la papelera de su escritorio (y de su vida).
Soy escritor y sé muy bien lo que me digo cuando afirmo que en todos esos personajes y en todas esas historias abandonadas a su suerte en una papelera, hay una pequeña parte del escritor.
Una parte que no se pierde, una parte que de una forma u otra renacerá en otra historia y en otro personaje, no sé si mejorándola pero si volviendo a darle la vida que se merece.
Lo mismo pasa con las historias de amor, que a veces tu única alternativa es volver a empezar otra aunque en la anterior hayas dejado marcada una gran parte de ti.
Tanto en las historias que acaban en el fondo de una papelera como en las historias de amor de verdad, nada se pierde. Todo se tranforma para devolvernos esa parte de nosotros que creíamos ya perdida y abandonada a su suerte.
Siempre merece la pena intentarlo, siempre; por muchos folios amontonados que acumules en la papelera de sueños que es tu vida.
Nuestra vida es como un borrador, lo único que nunca podremos deshacer y corregir es cuando a nuestra historia le llega el punto final.
Ricardo Marcos   De mi blog: www.ricardomarcos.wordpress.com 

"Como si el amor caducase"

Éramos un día de lluvia bajo las mantas del sofá,
Éramos una película de amor por descubrir.
Éramos el primer estornudo de la primavera,
y el primer día de playa del verano.
Éramos el sol y las estrellas,
éramos noches de lujuria en pos de las constelaciones.
Éramos juego,
éramos paz
y éramos sonrisas traviesas.
Éramos tantas cosas,
que aún hoy me cuesta creer que sólo seamos una historia pasada de fecha.
Como si el amor caducase.

Ricardo Marcos. De mi blog: www.ricardomarcos.wordpress.com

domingo, 15 de mayo de 2016

Noches de Mayo

Te imagino bajo mi colcha
y se asoma la escarcha
que dejó tu frío recuerdo
tras tu marcha.

Ojalá hoy me eches en falta,
pues estos son los últimos versos
que te escribo,

y la última mentira 
que en mi carne vivo.

lunes, 9 de mayo de 2016

Esperando el Grito

Mientras mi cuerpo
se mantiene expectante
ante la solitaria nada
que se extiende ante mí
como un océano agrietado,
el temblor de los sonidos arrugados
miente a la realidad
y huye
hacia oscuros recovecos
donde el amor
susurra a oídos sordos
versos de poetas
olvidados en el tiempo.

Soy
la soledad personificada
en un cuerpo
que cruje con cada movimiento
de sus huesos,
los mismos que tiemblan
con los susurros de ese amor
abandonado
y perdido
entre besos caídos
de mentiras y prejuicios.

Los labios se separan
para emitir un grito ahogado
en el centro de la salvación,
pero escuchan
los susurros estridentes
y besan el recuerdo
que destruye el grito
en dibujos abstractos
de silencios inventados.

Me baño en el océano agrietado
donde encuentro
entre recovecos
mi temblor escuchando
el poema del amor,
los crujidos de mis besos
levantándose contra las mentiras
y el recuerdo abstracto
derrotado en la batalla
por el grito ahogado
y triunfante
de mi garganta rota
por la salvación.

domingo, 8 de mayo de 2016

HASTA QUE LA VIDA AGUANTE

Cada día conjugamos el verbo querer
en el futuro más perfecto que sabemos
y el pretérito anterior 
a tus manos
me dice que será siempre 

Esas manos que saben recitarme
de memoria y con voz firme
esas mismas manos 
que han ido recogiendo 
los pedazos de mi espalda rota
-rota por el tiempo
y por el peso de arrastrar amores muertos-

Ahora que el amor no se rinde 
y tú estás 
la lluvia de mis pupilas
ha ido perdiendo las hojas
en un otoño precoz 
Y tú has ido floreciendo
con el sol
dentro de mis párpados 
en una primavera tardía 

Ahora que es invierno 
y has aprendido a nevarme por dentro 
te llevaré en el calor de mi pecho 
hasta que la vida aguante. 
 



Mi nombre es Miriam Almohalla. He publicado un poemario hace un año llamado "Retales de un corazón". Este texto que he compartido con vosotros saldrá en mi próxima publicación... Pronto, muy pronto. 
Espero que lo hayáis disfrutado, si os habéis quedado con ganas de más podéis escribirme:
E-mail: miriamsg941@gmail.com 
Twitter: @miriamalmohalla
Instagram: miriams_g

Gracias por creer en la poesía.

Miriam Almohalla.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Pero todos contigo

Hay días que te quiero.
Hay días en los que te odio.
Hay días en los que le robaría el brillo a la luna para devolvérselo a tus ojos.
Hay días en los que me escaparía hacia ningún lugar y me perdería entre la gente con tal de no soportar tus cabreos más tontos.
Hay días en los que te llevaría de la mano para escapar de un mundo contagiado de gris; días en los que tu te empeñas en destilar un azul mar intenso e inmenso capaz de desbordar este triste mundo absorto en sus pensamientos más inmundos.
Hay días en los que tus labios me saben a conquista y a murallas derruidas.
Hay días en los que tu mirada me retrata en la peor de mis derrotas y en la humillación de ser protagonista y vencido del castigo de tus ojos.
Hay días en los que mi poesía me sabe a poco y otros en los que simplemente me sabe a nada si lo comparo con la gracia y la magia de tus labios.
Hay días en los que doy tres pasos y parece que he retrocedido seis al encontrarme de frente con la sensación de que me faltan las caricias de tus manos.
Hay días en los que me fundiría en tu piel, inundando cada poro.
Hay días en los que me das calambre; días en los que me dices muy enfadada: no me toques. Cuando en realidad lo que más quieres es que te abracen.
Hay días en los que mi vida es mejor vida porque la acompaño de tu cariño, amor e ilusión; y días en los que me planteo huir, pero al final saco cuentas y todos los buenos momentos juntos compensan los malos.
Hay muchos días en el transcurrir de nuestras dos vidas, y al final lo único que saco en claro, es que todos mis días los quiero vivir sólo si vienen dados de tu mano.

Ricardo Marcos.
De mi blog www.ricardomarcos.wordpress.com

martes, 3 de mayo de 2016

Tiempo

Pretérito imperfecto. Presente simple. Futuro perfecto.

Un pasado imperfecto, pero a pesar de ello no puede cambiar, es algo inevitable; un yugo con el que debemos cargar hasta que nuestro cuerpo caiga rendido bajo tierra.
Esos fríos recuerdos que llenan nuestros ojos de impotencia y rabia, pero también enternecen el corazón, esos que se cuelan lacónicamente a través del fino cristal de la ventana, esquivando los malos momentos, y más níveos que los copos que los miran recelosos, llegan hasta tus manos. Entre el marfil, y como si de un milagro tratase, tocas esa melodía que ya ni siquiera recordabas.
El pasado es imperfecto como la vida y fruto de esa imperfección es esa sonrisa con la que le cuentas tus viejas historias, mientras él, fruto de tu vientre, te mira con los ojos centelleantes propios del niño que un día fuiste.


Un presente tan simple como la vida misma, como estar mirando el paisaje cambiante a través de la ventanilla de un autobús cuyo recorrido has hecho miles de veces. Tan simple como sentarte cada mañana en la silla de tu escritorio, tomando un café, esperando a que llegue la hora en la que tengas que partir a hacer la misma función de cada día. Como si fueras un autómata, un ser diseñado para trabajar, incapaz de distinguir entre los casi imperceptibles cambios que sufren los hilos del destino, llevando a todo el mundo por un camino sumamente enigmático. Aunque nadie se da cuenta de cuan grande pueden ser esas pequeñas acciones y cómo cada simple acción, como el respirar, crea una pequeña brisa que mueve apenas unos grados el timón de este, nuestro barco.


Un futuro tan perfecto como efímero, un pensamiento cambiante y trascendental que se encarga de variar conforme maduras. Promesas que acaban convirtiéndose en mentiras olvidadas que se las lleva los vientos de abril junto a mi ventana. Esas monedas que se tiran en una fuente y allí se quedan hasta que alguien los recoja. ¿Dónde están esos sueños que te arropaban cada noche?
Hasta que entre tañer de campanas y envuelta en retales blancos, te das cuenta de que el futuro es incierto, salvaje e indomable; y ese futuro perfecto que te enseñaron en la escuela no es más que el sueño gramatical de un pasado frustrado.

domingo, 1 de mayo de 2016

Excusa los minutos de retraso

Con el tiempo, y por lo pronto, un corazón roto te presta el dilema de si realmente te enamoraste de la persona,

o de su idea.